viernes, 1 de junio de 2007

Pedagogía Vs. Violencia

Además del reto de la formación académica que contempla el sistema educativo venezolano, específicamente en la educación Básica y Media Diversificada, el esfuerzo del maestro para enseñar conocimientos pasa por inculcar a sus alumnos los valores inherentes al individuo para convivir en una sociedad pacifica, democrática y honesta.
Tal vez algunos se esfuerzan más que otros para “implantar” estos principios con estrategias que vienen no sólo de la formación profesional que reciben en sus respectivas universidades, sino también de la misma formación que han adquirido en sus hogares. Es así como ocurre la simbiosis formación-educación; cada profesional de la docencia sabe como transmitirlo. Es el deber ser de la educación.
Pero, y es difícil reconocerlo sobre todo en los altos niveles de la gerencia educativa, la “calle” rebasó las técnicas de enseñanza de la incipiente escuela que sólo trata de pasar “materia vista” y regodearse en los logros de los objetivos académicos o presentación de unos proyectos pedagógicos, que, a la larga no son internalizados por los alumnos ni por sus padres o representantes; quienes tampoco, hasta ahora, han dado muestra de entregarse realmente a la formación de sus hijos, salvando muy pocas excepciones.
Tales reflexiones salen de la meditación, al mismo tiempo del susto, que provoca a quien escribe, el acontecimiento ocurrido la semana pasada en la Unidad Educativa “15 de Octubre” ubicada en la urbanización Gran Mariscal de Ayacucho, mejor conocida como Mopia, en Santa Teresa del Tuy; donde un alumno arremetió contra la profesora Sol María Juárez, Coordinadora pedagógica y a quien la innegable historia culpa de haber promovido la creación de dicha institución y conducirla en tiempos difíciles cuando no había sede propia, código, ni voluntad para hacerla crecer.
El caso es que, de ser ciertas las aseveraciones del hoy Director encargado, profesor Luís González, quien ha visitado los medios de comunicación del municipio contando el aberrante episodio de agresión contra la profesora Sol y la profesora Ubalda Rodríguez; las líneas arriba descritas no tienen valor alguno, toda vez que esa conducta agresiva que hoy se observa en otros planteles, choca con la dedicación que han tenido los docentes para capacitar a sus alumnos, y junto con sus padres y representantes, coadyuvar en el crecimiento personal de estos párvulos.
Más que una noticia, en este caso, quiero resaltar la reflexión necesaria que deben hacer los padres que buscan el crecimiento de sus hijos a través de la educación, la cual nunca estará completa si no tiene al lado complemento indispensable: la formación del hogar.
Pero este comportamiento no brota solamente por la actual descomposición que experimenta la sociedad, ni por los mensajes alienantes que invitan a delinquir para poder subsistir, salido desde los más altos niveles del país; también tiene su peso el ambiente pedagógico, donde la infraestructura, la dotación didáctica y otros elementos del entorno holístico de la educación como la seguridad, los servicios asistenciales que incluyen el transporte, la alimentación, atención psicológica, orientación prevocacional, entre otros; son fundamentales en la contención de esa agresividad “sin sentido” que el adolescente requiere para descargar esas energías negativas que siempre buscarán un válvula de escape. Y es allí donde la responsabilidad de la gerencia educativa tiene la palabra.
Misma que debe estar cargada de una cesta de soluciones tangibles que proporcionen paz, tranquilidad, seguridad…y por qué no decirlo, amor.
En una institución educativa donde la matricula de alumnos pasa de los 200 ya es necesaria la presencia de un equipo de profesionales de la psicopedagogía, un orientador, un trabajador social que ayuden a llevar la carga pedagógica de los docentes y así canalizar inquietudes, frustraciones o comportamiento distorsionados por múltiples razones, sobre todo en las zonas más deprimidas donde la carencia alimentaria juega papel importante.
Por otra parte, ese entorno holístico de la educación que bien puede ubicarse en los Servicios educativos que acompañan al proceso enseñanza aprendizaje, que no son más que las Bibliotecas, el comedor, el transporte, talleres para las múltiples actividades que sensibilizan al individuo; en fin, condiciones favorables para estar en el recinto educativo bajo un mínimo ambiente de agrado o satisfacción.
De lo contrario, esa agresividad en la escuela sale a buscar clientes en la calle. Y de allí, podría ser, que las altas cifras rojas de la delincuencia suban.

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