miércoles, 16 de noviembre de 2011

La otra democracia







La otra democraciaOpinar sobre el debate de los precandidatos a las elecciones primarias del 12F pueda ser que redunde en lo que ya se ha dicho, pero, es difícil pasar desapercibidas algunas consideraciones que seguro dejarán una estela de comportamiento en los venezolanos de pensamiento democrático.
Es difícil, y sería mezquino, dejar de un lado la mención especial de la iniciativa de los estudiantes universitarios; quienes, además de organizar el evento con precisión, orden y disciplina, demostraron nuevamente la madurez política en la intervención inicial, anunciando lo que sería un acto democrático cuyo valor histórico servirá como un hito en la lucha por la nueva democracia venezolana. Incluyendo la selección del excelente moderador. Esto nos dice mucho del futuro que tenemos como nación.
La expectativa creada en los días anteriores, incluso horas antes, para este primer encuentro de la otra democracia venezolana, cobró fuerza con la cadena desplegada por el oficialismo que provocó a su vez el disparo de las redes sociales, alertando a la fulana sala situacional del gobierno sobre las alternativas comunicacionales para engancharse con la imagen de los medios internacionales; lo cual produjo un efecto inmediato en la desmedida práctica del convaleciente presidente cuando tiene un micrófono en frente, quien salió raudo y veloz a ver lo que estos cinco personajes podían decirle al país.
A criterio propio, debo decir que todos los precandidatos estuvieron bien. Bien en su expresión corporal, bien en sus puntos de vistas para abordar los temas escogidos por los organizadores del evento; y bien en las respuestas formuladas por los jóvenes universitarios. Es indudable que la limitación del tiempo para abarcar tópicos tan importantes para la vida de los venezolanos, como la educación, la seguridad y el empleo, pudiera ser una brecha para que los alabarderos del gobierno salieran de inmediato a descalificar las coincidencias de los ponentes. Pero, la inmensa mayoría de los venezolanos que vio el programa, propios y extraños, con seguridad que compraron la idea que transmitieron, en su turno al habla, estos precursores de la otra democracia.
Debatir sobre quién o cual fue el ganador del encuentro podría tomarse como un punto de referencia sólo de lectura, que no da ni quita opción para la competencia. Como otros han dicho, “no porque me parezca que alguno o alguna de ellos salió airoso en este primer encuentro, debo inclinar mi intención de voto”. ¡No!. No es lo que estaba en juego en esta oportunidad. Más bien la lectura debe ir orientada hacia el cambio que hemos venido haciendo los venezolanos en comparación con tres, cinco, siete, nueve u once años atrás; donde el miedo, la incertidumbre y el silencio copaban la escena en el campo de aquella otra unidad, dispersa y atomizada.
El ejemplo que dieron Arria, Capriles, López, Pérez y Machado, es la imagen que hace tiempo se nos había borrado de la mente; misma en la que el profesionalismo, la decencia, la tolerancia habían desaparecido de palacio. Y que ahora surge como el ave Fénix para darnos la gran oportunidad, a los venezolanos, de tener el país que siempre hemos deseado: un país de oportunidades para las nuevas generaciones, de progreso para todos, sin excepción, de paz, de justicia, sin olvidar el castigo a la impunidad, con la verdadera participación; donde quepa la disidencia, etc. Y que con seguridad abrirá las puertas a la otra democracia, la que habrá de venir. Ese es el camino.
Con seguridad vendrán otros encuentros, tal vez donde el debate sea la técnica de la conversación; seguramente con más profundidad en temas como economía, seguridad social, infraestructura, turismo… y otros tantos que hay por debatir. Y posiblemente veamos a los estudiantes universitarios extendiendo la cordial invitación al actual primer mandatario para enfrentar al abanderado de la Unidad bajo un clima de armonía, con ponderación, lenguaje de altura y adecuado a la magistratura que representa. Puede ser.

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