miércoles, 20 de diciembre de 2017

Sopa gratis

Sopa gratis reciben tereseños por iniciativa privada

Un centenar de ciudadanos reciben una taza de caldo con carne y verduras surtidas sin ningún tipo de interés por los benefactores que no sea mitigar el hambre de la gente



El amor por la especie humana expresado por la ayuda desinteresada, con alta dosis de caridad, es lo que conocemos como filantropía.
La crítica situación económica en la cual se encuentra inmersa una gran mayoría de la población venezolana, especialmente quienes nadan en las corrientes de la pobreza, ha motivado a otros ciudadanos o demostrar sus cualidades humanitarias, desprendiéndose de algo de su tiempo y un poco de sus bienes para paliar la necesidad de alimentación que hoy presenta el prójimo.
Es el caso de la familia Perdomo Laya, en Santa Teresa del Tuy del estado Miranda, quienes desde su establecimiento comercial, todos los miércoles, en horas del medio día, reparten 100 tazones de sopa, totalmente gratis.
Ivan Antonio Perdomo, conocido también como Tony, junto con su madre, su padre y sus hijos, en compañía de la señora Leonarda Fernández, quien ayuda en la cocina, y otros voluntarios; desde el día anterior se organizan para preparar la enorme olla de caldo con presas de res y pollo, complementada con verduras surtidas.
Justo a las 12:00 M comienzan a llegar los entusiastas comensales en la calle San Rafael del municipio Independencia, con su tasa en mano, para recibir uno o dos cucharones de sopa; la cual reciben con agradecimiento, al mismo que retribuyen con una bendición de Dios a sus benefactores.
Esto lo hacemos, dice Tony, sin ningún tipo de interés comercial, ni político. Pero si puedo decir que la motivación me vino por la experiencia que viví en mi corto tiempo de emigrante que pase en Panamá; donde pude ver a muchos paisanos venezolanos haciendo colas para recibir un plato de comida. Y, dadas las circunstancias que hoy atraviesa el país, quiero dar mi agradecimiento a Dios por traerme de vuelta a mí tierra; y permitirme ayudar a quien lo necesite. Terminó diciendo Perdomo; quien agrego hay otros nombres de benefactores que cooperan con esta noble misión, pero, que prefieren el anonimato.
Hablan los beneficiarios
Rafaela Ramírez, con 45 años, en compañía de sus dos hijas, residente en el caserío San Vicente del municipio Independencia; quienes deambulan por las calle dela ciudad, nos dice que llevan tres semanas recibiendo esta comida; la cual agradece de corazón.
Jesús Benítez (56), en compañía de su esposa minusválida, Ana Parra (60), alojados en un tráiler colocado por la alcaldía en terrenos del hospital, como albergue temporal; también esperaron su turno para ingerir la primera y única comida del día.
Con esta noble labor social, queda demostrada la capacidad de solidaridad del venezolano aún en los tiempos más difíciles.


//Rafael González

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